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Postales desde: Auschwitz

El 19 de Junio del 2015 realizamos un viaje a Cracovia, una ciudad en Polonia llena de historia.

A una hora hacia el oeste de la ciudad, se encuentra una construcción que marcó parte de lo que fue la Segunda Guerra Mundial: Auschwitz; un campo de concentración que llegó a convertirse  en el más grande y mortífero durante el Holocausto.

 

Antes de nuestra visita a Auschwitz ya había tenido la oportunidad de visitar algunos museos y memoriales en otras partes de Europa dedicados a esta parte de la historia, pero la sensación y el sentimiento que tuve al entrar en este museo es algo que jamas podré olvidar.

Auschwitz es una construcción que nos hace revivir la historia; las visitas son guiadas de manera obligatoria, en estas se narra y describe a detalle cada uno de los lugares que componían este campo de concentración. Apoyándose de maquetas e imágenes nos explicaron cada una de las funciones de los bloques en los que estaba compuesto este campo.

Teniendo en cuenta todo el sufrimiento y dolor que se vivió en este lugar, decidí que mis fotografías serían tomadas de una manera distinta: no posaría para ninguna por que en algún futuro mi idea era compartirlas con mucho respeto (aun no tenia el blog cuando las tomé). Así que hoy, a mas de tres años de mi visita, por fin puedo compartir estas imágenes.

Arbeit macht frei: El trabajo te hace libre

Al entrar a estar construcción de bloques nos encontramos con el famoso letrero que nos daba la bienvenida, yo solo pensaba: Por aquí también pasaron miles de personas que no sabían lo que les esperaba… si hoy que es junio, llueve y hace frío, no me puedo imaginar como vivían en el invierno.

El Bloque 11 era denominado El Bloque de la Muerte; aquí se encarcelaba y enjuiciaba a los ya prisioneros, para después torturalos o matarlos a las afueras del bloque en el paredón.

Postales desde – Auschwitz

Una de las cosas que mas me impresionó (llamémosla la primera), fue esta sección donde se encuentran vestigios de algunas de las pertenencias que se lograron rescatar una vez que liberaron el campo. En estas exhibiciones podemos ver una cantidad inmensa de artículos personales; entre ellos zapatos de hombre, mujeres y niños, aparatos ortopédicos, objetos personales, juguetes, ropa, lentes y lo mas impactante y al cual no se le puede tomar fotografías por respeto: cabello. Cabello de miles de personas que fueron despojadas de su cabellera al ingresar al campo, ¡la sala era inmensa!, y así como había montañas de otros artículos, había también una montaña inmensa de cabello.

La segunda cosa que fue de las más impactantes durante visita fue un pasillo con los registros de los presos: no tengo imagen de esto porque por respeto no quise tomar fotos de las personas que fueron prisioneros. Este pasillo esta lleno de fotografías colgadas en la pared de algunos de los habitantes de Auschwitz indicando su fecha de llegada y su fecha de salida/fallecimiento. Dos fotos en particular me llamaron la atención: eran las imágenes de dos hermanas gemelas, las dos indicaban la misma fecha de ingreso, pero una de ellas tenia marcada su fecha de muerte tres meses después de haber ingresado, afortunadamente la otra hermana había sido rescatada y liberada en 1945. Y como estos casos habían muchos donde algunos habían sido liberados y otros no habían durado ni un solo día en el campo de concentración.

La tercera fue la entrada a los hornos crematorios, nos explicaron que a los prisioneros se les engañaba para hacerlos entrar, pero ellos en su necesidad de querer obtener algo bueno dentro de su sufrimiento entraban solo para encontrar su final.

Una vez que el guía nos permitió entrar, todos en el grupo querían entrar primero; empujandose los unos a los otros, corriendo, fue ahí donde recuerdo perfectamente que me detuve en la puerta, toqué el marco de madera y le dije a mi Amore: ¿Te das cuenta que lo mismo que hicieron ellos, lo estamos haciendo nosotros? Entrando en grupos desesperados.

La vibra dentro de esa instalación es fuertísima, puedes ver los arañazos de los prisioneros en las paredes; ahi también se encuentra uno de los ductos por donde vertían el Gas Zyklon B y los hornos donde cremaban los cuerpos.

Esta visita te deja con un nudo en la garganta y un sentimiento de tristeza en el alma. Caminar por esos pasillos de alambre, pisar un lugar y enterarte por registros y fotografías de las atrocidades que ahí se realizaban es una sensación indescriptible. En lo personal, sigo sin entender qué hay en la cabeza del ser humano al momento de generar todas esas ideas de maldad y sufrimiento.

Auschwitz es la primera parte de esta visita, la siguiente parada es Birkenau, el campo principal de exterminio masivo durante el Holocausto, esas postales las podrán ver pronto. Describir lo que ahi se vivió y lo que se respira merece una entrada exclusiva.

Gracias por leerme, nos vemos en la próxima entrada

¡Muchos Besos!

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